Es fácil sugerir una solución cuando no sabes mucho del problema, cuando no comprendes lo que se esconde tras él, o no sabes lo profunda que es la herida. El primer paso para curarse es conocer exactamente la enfermedad, pero la gente no quiere escucharla. Hay que olvidar el pasado que nos trajo donde estamos, ignorar futuras complicaciones y optar por la solución más rápida. Intentamos hacerlo lo mejor que podemos, pero la vida esta llena de giros inesperados y justo cuando vuelves a sentirte seguro, la tierra que hay bajo tus pies se desplaza y caes al suelo. Si tienes suerte, terminas con heridas superficiales, heridas que pueden cubrirse con una tirita; pero, algunas heridas son más profundas de lo que parecen y requieren más cuidados... Aunque, hay algunas heridas a las que hay que quitarles la tirita, dejar que respiren un tiempo, para que terminen de cicatrizar...
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